La película de Call of Duty que prepara Paramount Pictures ya tiene director y fecha: Peter Berg se pone al frente del proyecto, previsto para junio de 2028, y que se sitúa en la continuidad de Modern Warfare. Berg coescribe el guion junto a Taylor Sheridan, creador de Yellowstone, y aunque todavía se sabe poco sobre la trama, el cineasta ha querido adelantar el enfoque que busca darle.
Una historia "con matices", no de superhéroes
Durante una rueda de prensa para promocionar su próxima película, The Mosquito Bowl, también centrada en el ejército estadounidense, Berg habló con Comicbook sobre sus planes para la adaptación. Según recoge Kotaku, el director afirmó que la película no se parecerá a "personajes de dibujos animados o cómics", sino que será "con matices" y pondrá la mirada en "el costo de la guerra".
Berg puso como ejemplo a los personajes de Modern Warfare —el capitán Price, Soap, Ghost y Alex— y los describió como humanos complicados, con líneas argumentales llenas de matices y un "alma real" en ese universo. Reconoció que hay violencia, armamento y muertes, pero sostuvo que, por debajo de eso, el juego y sus creadores reflexionan sobre el precio de la guerra y la carga que soportan quienes se interponen entre el peligro y el resto de la gente. El director añadió que espera que el filme no sea tan violento gráficamente como The Mosquito Bowl, pero que mantendrá una "consecuencia de guerra" muy presente.
Una promesa que la saga ya ha hecho antes
El anuncio de Berg no es nuevo en boca de la franquicia. Kotaku señala que este tipo de mensaje —la idea de que Call of Duty ofrece una mirada única y diferente al mostrar que la guerra es dura, en especial para los soldados estadounidenses— ha acompañado al marketing de la saga durante años, alternándose con la imagen de fantasía militar exagerada y de superhéroes de combate.
El medio recuerda el caso de Modern Warfare de 2019, cuyo desarrollo se presentó como un ejercicio de escenarios realistas y de "gris moral", con entrevistas en las que los desarrolladores decían querer que el jugador se sintiera conflictuado o incluso mal por sus acciones. Esa misma clase de mensajes se repitió en entregas como World War II, Vanguard y otras Modern Warfare, y también en campañas de juegos como Battlefield o Six Days in Fallujah.
El escepticismo sobre el resultado
La publicación expresa sus dudas de que algo con la etiqueta Call of Duty logre contar de forma correcta una historia "con matices" sobre la guerra. Entre los problemas que menciona están el patriotismo exagerado, el trato racista hacia musulmanes y árabes, y la promoción del complejo militar-industrial estadounidense, además de su posible uso como herramienta de reclutamiento. También apunta que la saga ha intentado presentarse como más seria sin reconocer esos problemas, y que buena parte de su público juega, sobre todo, porque disparar armas virtuales con amigos le resulta divertido.
Kotaku concluye que no duda de que Berg intente hacer una película seria sobre la guerra, pero ve en el proyecto otro intento de Activision —y ahora de Xbox— de reafirmar que Call of Duty es algo importante y bueno para la sociedad.



