Dune 2: The Building of a Dynasty, el clásico de Westwood Studios de 1992 —conocido también como Battle for Arrakis según la versión—, es uno de los juegos más influyentes jamás creados: sentó las bases del género de estrategia en tiempo real y sirvió de inspiración directa tanto a Warcraft de Blizzard como al propio Command & Conquer de Westwood. Aun así, nunca ha recibido un relanzamiento moderno, y la razón es un auténtico rompecabezas de propiedad intelectual.

Cinco partes sobre la mesa

Marcin Paczynski, responsable sénior de desarrollo de negocio y alianzas en GOG, lleva tiempo intentando desenredar esa madeja. En declaraciones a GamesRadar+ describe el caso como un buen ejemplo de lo complicado que puede llegar a ser el licenciamiento de un videojuego, y lo sitúa en lo más alto de su lista personal por la nostalgia que le despierta.

El reparto de derechos es el siguiente, según explica Paczynski: Westwood Studios fue adquirida con el tiempo por EA, que hoy posee el código del juego, los recursos y los materiales asociados, pero no la propiedad intelectual. Esa IP tampoco está directamente en manos de la Herbert Foundation, porque los juegos no se basaron en las novelas sino en la película de 1984 producida por Universal Pictures, cuyo productor principal era Dino De Laurentiis. De Laurentiis conservaba parte de la licencia cinematográfica, y falleció hace 15 años, de modo que quien sea su sucesor en esos derechos mantiene una porción de los mismos.

A esas tres partes —Universal Pictures, Electronic Arts y el sucesor del titular original de los derechos de la película— se suma la Herbert Foundation, que posee los derechos de la IP en su conjunto, y por encima Legendary Pictures, dueña de la IP de las nuevas películas.

La exclusividad de Dune: Awakening

El fragmento de Legendary resulta problemático porque ha cedido a Funcom la licencia para crear juegos dentro de la IP con el fin de desarrollar Dune: Awakening, y existe una exclusividad en ese acuerdo. No está claro por ahora cómo afectaría eso a un posible relanzamiento de los antiguos juegos de Dune de Westwood, entre los que también figuran Dune 2000 y Emperor: Battle for Dune.

Paczynski resume la paradoja: todas esas compañías multimillonarias tendrían que intervenir por un juego que, si se publicara, quizá vendería 50.000 o 100.000 unidades a 5,99 o 9,99 dólares. En la entrevista completa, además, sostiene que "no hay preservación de juegos con DRM".