Grey Alien Games vuelve a la carga con Forbidden Solitaire, un título que toma las mecánicas de solitario que el estudio viene puliendo desde Regency Solitaire (2015) y las traslada a un relato de terror con estética de CD-ROM de 1995. Según la fuente original, el juego es un ejemplo claro de cómo un tema bien trabajado puede elevar un diseño que, en esencia, repite una fórmula ya conocida.
Un juego dentro de otro juego
La premisa de Forbidden Solitaire sitúa al jugador en 2019, frente a un CD-ROM de 1995 comprado en una tienda de segunda mano. Ese juego antiguo, que el personaje recuerda vagamente de su infancia por la controversia que generó en su lanzamiento, propone adentrarse en una mazmorra llena de horrores. Cada puerta cerrada, laberinto o enemigo se resuelve con el mismo sistema de pantallas de cartas apiladas que Grey Alien Games emplea en sus entregas anteriores, incluidas cartas especiales como la que baraja todas las pilas.
A medida que se avanza, la partida se interrumpe con mensajes de la hermana del protagonista, quien investiga el juego y su polémica desde el presente. Esos mensajes incluyen enlaces a informes policiales, clips de noticias antiguos sobre el desarrollador y documentos ocultos sobre un grupo de cultistas con siglos de antigüedad.
La familiaridad mecánica como punto de partida
El texto de origen señala que, pese a la repetición de las mecánicas, el nuevo contexto temático es lo que convierte a Forbidden Solitaire en algo especial. Para quienes llegan por primera vez, el marco del juego de 1995 justifica de inmediato la simplicidad del sistema de cartas y permite sumergirse en una historia de terror kitsch sobre miembros de una secta que desarrollan videojuegos embrujados. Para los veteranos, en cambio, resulta interesante ver cómo las herramientas de siempre se adaptan a este nuevo mundo.
Un ejemplo concreto que menciona la fuente: cuando se encuentra a una persona marcada para el sacrificio atada a una cama, el nivel para liberarla está lleno de candados que solo desaparecen al emparejar suficientes cartas del mismo palo. Esa combinación de mecánicas de desbloqueo que Grey Alien Games usa desde hace al menos una década encaja con el momento narrativo de desatar a un personaje.
Una idea que el estudio ya había explorado
El artículo recuerda que la relación entre tema y mecánica ya estaba presente en Regency Solitaire. En su análisis de 2015, Adam y Pip, entonces en RPS, destacaban que el juego era un ejemplo excelente de cómo un diseño decente puede elevarse con un tema fuerte, sin necesidad de excesos: unos pocos fondos atractivos, un puñado de personajes y conversaciones breves bastaban para dar tono. Ambos coincidían en que la historia, aunque ligera, funcionaba como recompensa tras varias manos de cartas.
Forbidden Solitaire retoma esa lección y la aplica a un escenario de terror noventero. La fuente concluye recomendando el juego, aunque sin ofrecer una calificación numérica ni detalles sobre requisitos o plataformas.



