Google está bajo investigación de las autoridades finlandesas por operaciones de deforestación ilegal vinculadas a la construcción de centros de datos, según reportó The Guardian y recoge Kotaku. La empresa y su contratista habrían talado más de 1.000 acres de árboles entre las sedes de Muhos y Kajaani sin completar el proceso de aprobación ni las evaluaciones ambientales requeridas para una tala de esa magnitud.

La Autoridad de Licencias y Supervisión de Finlandia señaló que la compañía habría actuado al margen de la normativa. Antti Järvinen, representante de Google, declaró que la empresa actuó "con la mejor comprensión que teníamos de la legislación en ese momento", de acuerdo con lo publicado por The Guardian.

El impacto llega a las comunidades locales

El daño ya está hecho: cerca de medio millón de árboles talados y una extensa superficie de lodo en lugar del bosque. Pero el efecto se extiende más allá del paisaje. Según el seguimiento de The Guardian con residentes, los habitantes de Kajaani enfrentan ahora un problema inesperado: la llegada de lobos a las aldeas.

"Tuvimos lobos entrando al pueblo porque todos los animales salvajes se mudaron fuera del bosque", contó Anni Ranta, vecina de Kajaani, al medio británico. Ranta añadió que no quiere a Google en Finlandia y que no le gusta la idea de la IA ni la velocidad con la que está cambiando el mundo.

Los lobos fueron ahuyentados, pero el episodio refleja un fenómeno más amplio: a medida que la forestación periférica se degrada, la falta de alimento y la mayor familiaridad con los humanos empujan a animales salvajes hacia las ciudades. El texto menciona casos similares con coyotes, zorros y jabalíes en otras urbes.

Un contexto de presión por la IA

El caso finlandés sugiere que la urgencia por invertir en inteligencia artificial podría acelerar plazos ambientales que antes se medían en décadas. La construcción de centros de datos se ha vuelto tan impopular que, según la fuente, incluso figuras públicas como Jason Kelce obtienen rédito político al criticarla.