Probably Stolen - Cyberpunk Shopkeeper Sim es un simulador de comercio y gestión de kiosco desarrollado por Questing Goose Studio, ambientado en una estación espacial remota. El jugador encarna a un nuevo dueño de tienda que cada día abre la persiana y atiende a una procesión de personajes sospechosos, desde conserjes con barbas poco apetecibles hasta individuos encapuchados con tatuajes de protagonista.

La premisa básica es sencilla pese a una presentación dominada por los menús: comprar lo que el bolsillo permita según la intuición sobre el mercado y vender lo que encaje en el presupuesto del cliente. Sin embargo, la cosa se complica rápido.

Vigilar criminales, contentar facciones y detectar falsificaciones

Entre las tareas del día a día está comprobar si un cliente figura en la lista de criminales buscados comparándolo con las fotos de la policía y, posiblemente, denunciarlo a seguridad. También hay que valorar cómo cada transacción moldea la opinión de distintas facciones, desde revolucionarios hasta jefes corporativos y la mafia. Además, toca examinar con lupa manos robóticas y paquetes de cigarrillos para distinguir piezas vintage de falsificaciones.

Al caer la noche, el propietario puede salir a rebuscar mercancía en los vertederos, preferiblemente sin acabar apuñalado. Y también hay que pagar la factura de la electricidad y disparar a androides rebeldes en la CPU.

Distintos tipos de negocio, distintos tipos de problemas

La página de Steam del juego describe la posibilidad de empezar como armero, químico, vendedor de agua, perista, granjero o desde la más absoluta miseria. Cada línea de producto tiene su propia curva de beneficios y su propia forma de arruinar al dueño: las armas atraen inspecciones, los químicos generan adicción, el agua conlleva responsabilidad legal y el contrabando provoca redadas. Algunos negocios requieren maquinaria pesada y permisos; otros, solo un buen escondite y una cara seria. Según esa descripción, cuanto mejores son los márgenes, peores son las consecuencias cuando algo sale mal, y elegir el tipo de tienda equivale a elegir qué clase de problemas se está dispuesto a monetizar.

El análisis de Rock Paper Shotgun señala que, dentro de la ficción cyberpunk, la propuesta resulta cómoda: la tienda cuenta con un reproductor de casetes con música sintética, aunque el autor lo apagó a los 30 segundos por considerarla genérica. También critica que la escritura del juego le parece seca y sin sabor, aunque cumple su función, y recuerda que su partida era muy temprana, hasta el punto de no haber vendido aún papel higiénico. Para quienes prefieran sus comercios cyberpunk en 3D y con jaulas de pájaros decorativas, el texto menciona No Law como alternativa.